/// DEJAR TÚ TRABAJO COMO UN SEÑOR

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Abandonar el puesto de trabajo es una de las decisiones más complicadas para un trabajador, ya que en muchos casos, se trata de un movimiento íntimamente relacionado con lo emocional. Y como recuerdan los expertos en trabajo, puede tener efectos colaterales insospechados si no lo hacemos correctamente. El mundo laboral es más pequeño de lo que pensamos, y es probable que nos encontremos en nuestro camino con empleadores, jefes o simplemente compañeros que pertenecían a esa empresa de la que salimos de malas maneras y que pueden ser los que nos impidan aspirar a un puesto deseado. Lo importante es, ante todo, la integridad y la dignidad, no la venganza.

 

  • Hazlo en el momento adecuado. Toda compañía atraviesa fases de más actividad y otras de menos esfuerzo, etapas en las que nuevos proyectos se llevan a cabo y otras en los que la maquinaria está perfectamente engrasada. Por eso, salir en mitad de un gran proyecto seguramente no sea lo más indicado ni lo más oportuno, y es preferible hacerlo cuando la empresa pueda dedicar más recursos a buscar el sustituto apropiado.
  • El jefe debe ser el primero en enterarse. La comunicación es fundamental en estos movimientos del trabajador. Si comienzas a dejar caer entre tus compañeros que tu marcha está cerca, especialmente a aquellos con los que no tienes mucha confianza, es probable que tarde o temprano tu superior se entere. Es lo peor que puede ocurrir. El jefe debe ser el primero en conocer dicho movimiento, en una conversación cara a cara y orientada de manera positiva (por mucho que se recrimine algún detalle). Debemos preparar la conversación de antemano para que no nos pille en un renuncio (como cuáles son las razones reales por las que abandonamos la firma) o para saber reaccionar ante una potencial contraoferta.
  • Dilo con antelación… El timing es crucial. No podemos decirle a la empresa que pensamos abandonarla en unos días, ya que no estaremos dando tiempo a la misma a que busque un sustituto ideal o la abocaremos a trabajar en inferioridad de condiciones. Anunciarlo con la antelación suficiente es un gesto de agradecer, puesto que muestra que aunque te marchas, sigues siendo un trabajador responsable.
  • …Pero tampoco con demasiada antelación. Algunos expertos en empleo advierten que aunque la antelación es importante, tampoco debe ser exagerada, ya que muchos jefes muestran desconfianza hacia esos trabajadores que ya han anunciado su marcha y que por eso mismo pueden estar bajando su rendimiento o aprovechando su presencia en la empresa para obtener información relevante o establecer nuevos contactos. Quizá un mes sea demasiado tiempo.
  • No descargues tu ira, ni siquiera cuando te hayas ido. Dejar un trabajo frustrante o donde hemos sido maltratados es percibido como una liberación. Después de dicho sentimiento de libertad, llega la hora de la venganza, que ya sabemos que se sirve en plato frío. Por mucho que lo deseemos, debemos tener cuidado con lo que decimos, ya que puede dar una idea equivocada de nosotros no sólo entre nuestros antiguos superiores, sino también entre los antiguos compañeros, que pueden sentirse ofendidos. Si vamos a hacer críticas, debemos ser justos y, sobre todo, evitar airearlas en entornos públicos como las redes sociales.
  • Cuida tus emociones. Es preferible salir por la puerta grande y con la cabeza alta que por la de atrás y cabizbajo. Aunque sea complicado, debemos controlar esos arrebatos que pueden resultar contraproducentes en el largo plazo y demostrar que nuestra dignidad está por encima de las rencillas, por mucho que en ese momento pensemos que hemos sido víctimas de la injusticia.
  • Prepara la transición. Se trata de un gesto muy agradecido que muestra que nos preocupamos por la empresa hasta el último momento. Atar cabos sueltos, terminar los proyectos pendientes, sugerir posibles candidatos a ocupar el puesto, ayudar a estos a conocer su rol y, en definitiva, contribuir a facilitar la transferencia de funciones, será valorado de manera positiva por empresa y compañeros.
  • No desconectes. Es tentador comenzar a abandonar mentalmente la firma antes de tiempo, y pensar en nuestro futuro cuando aún tenemos labores pendientes en nuestro antiguo trabajo. Es algo inevitable y hasta cierto punto comprensible, pero si queremos que se nos recuerde de manera positiva es necesario que cuidemos nuestra actuación hasta el último día.
  • Despídete de tus compañeros. A veces, la rápida salida de una empresa hace que no podamos decir adiós a aquellos con los que hemos trabajado hombro con hombro durante años o incluso se hayan convertido en nuestros amigos. Si no puede ser así, debemos hacer un esfuerzo para poder despedirnos en persona de todos ellos, y que no se enteren por un escueto correo electrónico o al ver que tu silla se encuentra vacía.
  • Mantente en contacto con tus antiguos compañeros. La frase más habitual en este tipo de despedidas es “nos llamamos”, algo que no se cumple en la gran mayoría de los casos. Quizá no sea necesario quedar con regularidad con nuestros viejos colegas, pero dar señales de vida es útil tanto para mantener tendidos los puentes como para que no nos olviden. Hoy en día, gracias a internet y las redes sociales, es mucho más sencillo hacerse visible ante los antiguos compañeros.

Encontrado en: http://www.elconfidencial.com/

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